Se van los últimos rastros del verano y los recuerdos se van con ellos.
Las tardes en la playa, los días soleados, la brisa cálida, los baños en el mar, los paseos por la orilla, las mechas rubias, la piel morena, la sandía, los momentos especiales.
Todo empieza a perder su esencia, a irse como las olas borran las huellas en la arena, como el sol se esconde detrás del mar, y llega un momento que se entierran en el baúl del alma.